Así me uní a este recorrido
Yo llegué al LibreBus desde tres raíces: las semillas, el Software Libre y la gente que se anima a soñar.
Vengo trabajando en temas de agroecología, soberanía alimentaria, biodiversidad... Y resulta que las semillas y el enorme conocimiento que tienen asociado (sobre cómo conservarlas, sembrarlas, cosecharlas y aprovecharlas en la cocina o la medicina) enfrentan hoy la amenaza de sistemas de propiedad intelectual que les imponen patentes y las convierten en mercancía propiedad de transnacionales, al tiempo que las familias indígenas y campesinas pierden su derecho histórico de compartirlas, guardarlas y mejorarlas con libertad.
Yo defiendo las semillas criollas y nativas, en manos de la gente que produce comida: semillas libres para multiplicarse, compartirse, regalarse y enriquecerse en la práctica colectiva de la agri-cultura. Como que el camino coincide con el del Software Libre, ¿verdad? Con el SL, a mí me atrapó la idea de que el conocimiento tiene que ser compartido, que debe circular libremente para ser utilizado y mejorado por muchas personas. Además me encanta entender qué pasa en mi computadora, la seguridad de vivir sin güindous, y la comunidad solidaria que está ahí cuando no sé cómo resolver algo y entiende que el SL también tiene que llegar a quienes no sabemos nadita de programación. Desde que me enamoré del Software Libre lo promuevo especialmente con organizaciones sociales y con otras personas usuarias que comparten la consecuencia de sus principios y se animan a desaprender esquemas para inventar otros nuevos. Como dijo un agricultor: “¡si es que microsoft es igual que monsanto!”.
Por supuesto que estos caminos no los camino sola, y las responsables directas de que yo me suba al LibreBus son Keka y Carolina, dos brujitas que han estado recorriéndolos conmigo hace ya rato y que me llevaron de las semillas al Software Libre. Cuando Keka me contó el proyecto del LibreBus fue como juntar muchas cosas que me mueven y me dan alegría: luchas difíciles pero apasionantes, temas que mucha gente no conoce y que yo creo que hay que posicionar en la Internet, en los parques y barrios, en los colectivos organizados, en las comunidades de toda Centroamérica. Por eso creo que las principales protagonistas de este proceso somos las personas. La posibilidad de ayudar a organizar el LibreBus y de vivir su recorrido real y virtual con gente como ustedes es para mí un regalo de la vida que llegó en el momento preciso.














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