¿Cómo llegamos a esto?

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Fue el año pasado... podría buscar el correo que me envío Renata o hurgar en la memoria para ver si fue que me lo dijo en Identi.ca o en el jabber o de qué manera... Lo que sí recuerdo bien fue que preguntó -por puro trámite, ya sabía lo que yo iba a decir- algo como: "¿te subirías en un bus que viaje por Centroamérica difundiendo cultura libre?" Y claro, yo dije sí, como digo que sí a cuanto proyecto me emociona... como le he dicho sí a Renata cada vez que nos ponemos a soñar "imposibles", a imaginar proyectos que deberíamos hacer realidad cuando tengamos tiempo o fondos o estemos sentadas en una mesa de un café en la misma ciudad (cosa que sólo una vez ha sucedido).

 

La idea circuló también en el grupo de OTRAS (donde a veces hacemos barullo y -de nuevo- soñamos proyectos que lamentablemente no hemos podido ni apalabrar). Después la gente empezó a responder un correo colectivo, pero al no obtener los fondos para el proyecto, la idea quedó adormecida... o tal vez sea mejor decir que la semilla se quedó quietecita esperando a que cayera la lluvia y apareciera el sol... y eso sucedió en ¿noviembre? cuando Raquel Chacón de HIVOS me preguntó cómo miraba yo el tema de cultura libre.

 

Pues eso depende -le dije. Alguna gente piensa que cultura libre es ponerle una licencia Creative Commons a una obra artística... es esa idea de "la cultura" dentro de un museo o en las cuerdas de un violín, incluso en el ojo del fotógrafo que convierte "en arte" lo que antes era un letrero pintado en la pared de una cafetería (largo tema sobre el despojo del arte contemporáneo, que ya podremos conversar con Jorge Albán, otro librenauta). Pero no -le dije a Raquel- la cultura libre integra un movimiento muy diverso que plantea que se nos ha coartado la disposición de compartir, la alegría de decirle al otro o a la otra ¡te lo presto!, ¡llevátelo que aquí tengo más! o mejor aún ¡pero si eso también es tuyo, mío, de todos ¿o de nadie? no sé pero aquí lo resguardamos y lo vamos mejorando con las ideas colectivas y el trabajo en red!... Algo así le debo haber dicho... o tal vez no (la memoria no anda muy bien). Recordé, eso sí, en aquel momento, un encuentro al que me invitaron como parte de las comunidades de software libre, donde estábamos personas de software (estaban Federico y Beatriz de Vía Libre), biodiversidad (con silvia Rodríguez), conocimientos ancestrales (Ana ¿? de Chiapas) entre otras personas, incluyendo un académico mexicano que decía "¿y qué importa cuál software use mi computadora? Yo no tengo tiempo de cambiarme y de todas formas eso no es importante". En aquel tiempo, no habíamos aún recibido la lección de aquellos campesinos y campesinas de la Red Comal en Honduras, que cuando Keka y yo les hablamos de software libre dijeron: "¡ahhhh, entonces el software privativo es como Monsanto y sus semillas transgénicas... no se pueden sembrar, compartir, mejorar...". Tal vez con ese ejemplo hubiéramos logrado un poco más de respeto del académico que no veía ese delgado hilo que poco a poco se ha ido haciendo más fuerte y visible, que une la libertad de software con la defensa de las semillas criollas y los conocimientos ancestrales, el acceso libre al conocimiento, el copyleft...

 

La cosa es que Raquel se quedó pensando en aquella locura del bus que Renata le había propuesto y fue entonces cuando encontró que el LibreBus tiene todo que ver con los programas que HIVOS promueve en la región... y así, nos dieron un poco de la tierra donde la semilla que había quedado esperando su estación ha podido crecer hasta lo que es ahora.

 

En diciembre, Keka, Renata y yo comenzamos a darle estructura al proyecto, a pensar en presupuestos, a complicarnos la ya de por sí compleja vida para hacer realidad el sueño de subirnos a un bus donde podemos construir colectivamente un camino común, compartido y diverso... Y debo decir que el camino de organizar no ha sido fácil... sobre todo porque las tres tenemos otras ocupaciones que requieren de la mayoría de nuestro tiempo, pero tenemos la enorme suerte de contar con Eva, Jaime, William, Tere, Neville, Peñalba, Michelle, Adri y toda esa gente que desde el principio o a medio camino se subió al LibreBus y ha estado apoyando con el trabajo.

 

Y ya. Se suponía que también iba a contar cómo me subí al bus del Software Libre y fui saltando a la libertad de expresión, privacidad y otras especias pero pues... ya quedó suficientemente largo este post. Creo que eso está explicado en los Tics Nerviosos.

 

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